lunes, 30 de marzo de 2015

Reparar un neumático con un kit anti-pinchazos

En los últimos tiempos, a las marcas de automóvil les ha dado por no instalar la eficaz rueda de repuesto. Cosas de consumo y espacio. En su lugar instalan kit repara pinchazos, pero ¿son fiables?

Recuerda que si pinchas sin tener rueda de repuesto, no dejes que tu paciencia se desinfle. Toma aire y aprende primeros auxilios: así funciona un kit de reparación.


Fugas de paciencia

El pinchazo siempre es inoportuno y peligroso. Cuando sufras uno, debes actuar con celeridad sin perder la calma. Busca un lugar seguro en el que detenerte con cuidado de no desllantar; ponte el chaleco reflectante; señaliza la zona con los triángulos homologados; conecta el warning (con las luces de posición si la vía está insuficientemente iluminada) y, con la bata de médico de urgencias abrochada, haz un rápido diagnóstico de la situación: ¿merece la pena meterle mano a la rueda con un kit especial, tal y como se muestra en el recuadro?




  • Si la rueda afectada está demasiado expuesta al tráfico, llama a una grúa y no arriesgues tu integridad.


  • Si es posible acceder a ella, trata de poner la de repuesto. Parece más engorroso, pero es más efectivo y seguro que cualquier aerosol anti-pinchazos.


  •  Por último, si tu coche no tiene quinta rueda o descubres que no está en buen estado, atrévete con un kit de reparación de espuma con o sin aire comprimido.



Sin la llanta, se ve cómo la espuma de este kit invade el interior del neumático.

El aire es oro
El agujero puede estar en el flanco de la goma (más difícil de arreglar) o en la banda de rodadura. En ambos casos tienes que actuar de distinta manera:



  •  Si no hay nada de presión. Te costará más localizar la fuga y, si lo consigues, necesitarás inflar el neumático después de sellarla.


  • Si queda algo de aire. Esto sucede cuando el agujero es pequeño o el objeto que lo ha provocado sigue allí haciendo de tapón. Aquí los kit son más efectivos y debería bastar con aplicar uno de espuma sin compresor de aire. Cuando el causante del pinchazo esté aún clavado (un tornillo, una piedra), puede extraerse y tapar el hueco con un parche con la rueda en el aire, para que el peso del coche no la vacíe del todo. A veces es mejor no tocar nada y rodar despacio hasta el taller para no quedarte totalmente a cero.


El último paso es cosa de los profesionales: podrán salvar el neumático con máquinas especiales siempre que la goma pinchada no se haya deteriorado mucho al rodar.

Más vale prevenir... que reparar.
La rueda de repuesto lleva algunos años agonizando, desde que las firmas automovilísticas descubrieron que desterrarla ahorraba espacio en cada vehículo fabricado y, sobre todo, un buen puñado de euros. El primer paso para hacerlas desaparecer fue limitar su tamaño y su velocidad máxima  (50, 80 o 100 km/h). El segundo, cobrarlas como extra y montar en su lugar los kit anti-pinchazos como los de esta prueba.

Sin embargo, los fabricantes de neumáticos no parecen muy convencidos con los kit y, lejos de comercializar este tipo de productos, prefieren que los pinchazos no comprometan la seguridad del conductor (con el Run Flat, por ejemplo, que permite rodar sin aire durante 100 km a 80 km/h) o, directamente, pasen a la historia para siempre.




El PAX System de 1996 permite rodar sin presión durante 200 km a 80 km/h.




Los no - neumáticos Airless no necesitan aire ni mantenimiento y se investiga su uso también en las motocicletas.




Las gomas Tweel funcionan sin aire: no tienen flancos y se pueden recauchutar.

Pinchazo.
Con un tornillo se consigue un pinchazo real, pero... ¿fácil de reparar?



Pasó a paso.


Kit con compresor.



Abre con cuidado el kit sin perder las piezas pequeñas.




Quita la válvula con la herramienta de plástico.




Abre el envase y monta el surtidor, sin tirar nada.




Vierte el líquido, hincha con el compresor y pon el tapón. 


Resultado.




En la cubeta, las burbujas delatan pérdidas de aire.


Aerosol de espuma.


Agita el bote. Quita la válvula si es necesario (según modelos) y vacía totalmente el aerosol. Tapa rápido la abertura y deja secar unos minutos.




Antes de apoyar de nuevo la rueda en el suelo, gírala hasta que la fuga quede en la parte superior, para controlarla mejor; si al bajar el coche no pierde mucha espuma, empieza a rodar hasta el taller; si no, espera un poco y repite la operación. 


Resultado.




Sin aire comprimido, es aún más difícil reparar una fuga.

Conclusión.



Si en tu maletero sólo hay un kit anti-pinchazos, échate a temblar. Durante la prueba, su capacidad para reparar fugas ha sido muy dudosa, bien por su escasa calidad, bien por su dificultad de uso. Cuando funcionan, son un apaño temporal para llegar al taller, pero pierden la partida en seguridad respecto a la rueda de repuesto, un elemento que siempre debería ofrecerse, al menos, como opción.