miércoles, 1 de abril de 2015

5 Pasos para Pulir los faros del coche

Para pulir nuestros faros podemos optar por comprar un kit específico que algunas tiendas venden y que llega con los materiales y las instrucciones. O bien hacerlo por nuestra cuenta haciéndonos con el siguiente material:


·         Cinta de carrocero.

·         Lijas de grano 400, 1.000 y 2.000.

·         Taladradora de velocidad variable.

·         Trapo que no deje pelusa.

·         Discos de lana.

·         Pulimento líquido con silicona.


·         Agua.


1.   Limpiar los faros y enmascarar.


El primer paso para pulir los faros de nuestro coche consiste en limpiar la superficie para eliminar residuos. Para ello utilizaremos un trapo y un cubo con agua y algo de jabón en el que iremos sumergiendo el trapo de vez en cuando mientras lo pasamos por el faro. Es importante cerciorarnos de que eliminamos los restos de suciedad, como excrementos de pájaro, barro o grasa.


Tras haber limpiado los faros (primero terminar el trabajo en un faro y luego continuar con el otro), tenemos que enmascararlos para proteger todas la superficies colindantes como la carrocería o paragolpes, de la lija y del pulimento. Para ello se usa cinta de carrocero que aplicaremos cuidadosamente en las partes que no vayamos a estropear. Adicionalmente se puede usar algún papel protector que aumente la superficie que no vayamos a tratar.



     2. Lijado con distintos granos. 


Este paso consiste en eliminar el material deteriorado del faro. Es decir, eliminaremos la superficie exterior del termoplástico desgastada que favorece la opacidad del faro. Aunque resulte extraño vamos a desgastar más el plástico para eliminar la parte mala, y por ello usaremos varias lijas de distinto grano. Lo primero es ver cómo de dañado está el faro, pues la lija más abrasiva de 400 puede no ser necesaria.

Pero partiremos de un faro verdaderamente dañado. Usaremos una taladradora de velocidad variable y nos centraremos en una velocidad baja (podemos hacerlo a mano pero será más cansado). Colocaremos la lija de 400 en la taladradora y comenzaremos a lijar. Hay dos detalles importantes antes de empezar. El primero es que conviene ir mojando suavemente la superficie mientras vamos lijando. El segundo es que debemos evitar movimientos bruscos, apretar demasiado o centrarnos en un único punto. Podemos acabar estropeando definitivamente el faro.

Por tanto, nuestros movimientos deben ser suaves y constantes, deslizando la lija por toda la superficie. Una vez terminamos limpiaremos de nuevo y, si todo está bien, el plástico debería quedar blanco, como si estuviera congelado. No debe haber superficies brillantes, y si es así, repetiremos el proceso.


Por tanto, nuestros movimientos deben ser suaves y constantes, deslizando la lija por toda la superficie. Una vez terminamos limpiaremos de nuevo y, si todo está bien, el plástico debería quedar blanco, como si estuviera congelado. No debe haber superficies brillantes, y si es así, repetiremos el proceso. 



     3. Pulido.


En este paso tenemos que estar seguros de que el faro ha quedado homogéneo, sin superficies dañadas o brillantes y que nos hemos esmerado en limpiar, de nuevo con agua, la superficie del faro. También hay que secarlo para que el pulimento trabaje bien. Es importante cuidar el secado de las partes colindantes y recovecos para que no caigan gotas durante el proceso. 


Tenemos que usar el pulimento líquido con siliconas que tenemos en nuestra lista, un material que encontraremos en grandes superficies de bricolaje. Su uso es sencillo. En la taladradora colocaremos ahora el disco de lana sobre el que aplicaremos una pequeña cantidad de pulimento. Sobre el faro añadiremos también pulimento y lo extenderemos por toda la superficie.

Es la hora de pulir con la taladradora, de nuevo a baja o media velocidad, y sin insistir en un mismo lugar. Iremos puliendo toda la superficie poco a poco sin apretar demasiado y veremos cómo nuestro faro empieza a recuperar la transparencia que tanto deseábamos. Si vemos que no hemos obtenido el resultado deseado, no está de más repetir el proceso.


  
     4.   Limpieza.


Cuando hayamos acabado y estemos de acuerdo con el resultado llegará el momento de limpiar toda nuestra obra y contemplar de forma fidedigna nuestros resultados. Es ahora cuando, con un faro completamente limpio, podremos ver si hemos realizado bien el trabajo viendo si la superficie es ahora transparente y si tocándolo queda lisa. De no ser así podemos repetir el proceso de pulido.  


Para limpiar el faro tendremos que repetir el paso número 1, pasando un trapo mojado con jabón para retirar todos los restos que hayan podido acumularse a lo largo del trabajo. Es conveniente también secar el faro para visualizar un resultado más realista: con agua el plástico siempre quedará más brillante. 



     5. Barnizado o Sellado.


Aunque este último paso es opcional conviene, al menos, tenerlo en cuenta. Pulir los faros sólo no es del todo eficaz, pues quitamos el barniz protector al plástico y con el tiempo acabará quedando igual de estropeado. Por tanto, un barnizado o sellado protector es una opción a tener muy en cuenta si queremos un resultado, más que óptimo, duradero.



Generalmente estos kits de barnizado se venden por especialistas para esta función. Su aplicación viene detallada en las instrucciones pero consiste en aplicar la capa de barniz y dejarla secar. Es por ello que nos tomará algo más de tiempo, pues no podremos usar el coche y deberá estar resguardado de cualquier agente externo que pueda estropear el acabado. Podemos acudir a un especialista para este paso.


     



   Fuente - Actualidad Motor