miércoles, 1 de abril de 2015

¿Por qué se deterioran faros del vehículo y cómo solucionarlo?

En muchas ocasiones cuando hablamos de los faros de nuestro coche pocas veces sale a relucir el aspecto de la seguridad. Son los responsables de nuestra iluminación, y con iluminación decimos ver y ser vistos. Su deterioro pone en duda la seguridad de nuestro coche.


Nuestros faros pueden deteriorarse con el tiempo, cuál es la razón y cuáles son las soluciones. No debemos nunca olvidar que la iluminación es uno de los pilares de la seguridad de nuestro vehículo y que, además de reducir la visibilidad, pueden traer consecuencias negativas, por ejemplo, no pasar la ITV.



-        ¿Por qué se deterioran los faros?



Para entender qué le ocurre a nuestros faros primero hay que analizar por qué se deterioran. Con deterioro no nos referimos a roturas del cristal, sino a su pérdida de transparencia que se traduce en pérdida de eficacia. Puede que actualmente no sea algo tan problemático, pero cuando los cristales pasaron a ser protectores completamente transparentes muchos acababan blanquecinos o amarillentos.


Aunque los sigamos llamando cristales, actualmente suelen fabricarse en policarbonato, un material más ligero y más resistente. El problema de este material es que su continua exposición a la intemperie puede hacer mella, como la exposición al sol, que acaba quemando la superficie exterior del faro, o la erosión que aparece con su uso. Incluso el hecho de utilizar bombillas demasiado potentes puede estropear este policarbonato, aunque de este modo lo hará principalmente por dentro.



-        ¿Qué síntomas hay  y qué consecuencias tiene?



Precisamente la iluminación es otro de los síntomas que nos indicarán que algo no va bien. Es algo ambiguo pues los que no usen el coche en condiciones de poca luz o de noche no notarán la diferencia, pero los que sí lo hagan verán cómo sus faros ya no alumbran correctamente pues la luz que atraviesa la cubierta plástica es insuficiente.

Por último, la forma más sencilla y rápida de detectar los síntomas es mirar nuestros faros y ver que ya no lucen como nuevos. Han perdido la transparencia y, probablemente, veamos una capa blanquecina o amarillenta. Más allá, si tocamos los faros, podremos notar una superficie áspera que incluso puede mancharnos los dedos con pequeños fragmentos de material.

Las consecuencias de unos cristales deteriorados son, sin ir más lejos, una pérdida de la eficacia del alumbrado. Como ya comentábamos antes, puede suponer un problema a la hora de pasar la ITV, pero es que también puede ser motivo de sanción si el deterioro es excesivo.


Más allá de la repercusión económica que puede suponer, es un peligro para nosotros mismos, pues nuestra iluminación deficiente no iluminará de forma correcta la carretera o la señalización. Además, los faros sirven para ver y ser vistos, por tanto otros usuarios de la vía, ya sean coches o peatones y ciclistas, pueden no vernos y causar algún tipo de accidente.



-        ¿Cómo solucionarlo?



Del mismo modo que hay distintas maneras de detectar el problema, hay otras cuantas de solucionarlo. La primera de ellas es la más rápida y eficaz, pero también la más cara: cambiar el faro. De esta manera tendremos una óptica nueva pero supondrá desembolsar el precio de un faro nuevo, que no es barato, más la mano de obra si no lo hacemos nosotros. Es más, puede que con sustituir un faro no nos baste, por lo que habrá que sumar el precio y la mano de obra de otro faro más.



La otra manera es pulir los faros de nuestro coche. Es una tarea más rudimentaria y no tan efectiva, pero nos sacará del apuro y dejará nuestros faros en condiciones de volver a circular con seguridad y pasar la ITV sin problemas. Esta manera es, además, más barata puesto que podemos encargar la tarea a un especialista o, incluso, realizar la nosotros mismos, que es lo que vamos a tratar a continuación.